Probando la Fujifilm Instax 300 (Polaroids!)

Fotografía instantánea con la Fujifilm Instax 300

Aquéllos que peinen canas o directamente ya no sepan para qué sirve un peine (que es mi caso), recordarán que en los 70 y los 80 habían unas cámaras con un formato poco convencional que utilizaban una tecnología gracias a la cual, luego de hacer el disparo, salía la foto de la cámara y por arte de magia, a los 5 minutos la teníamos en nuestro poder. Esas maravillosas cámaras, las Polaroids, han quedado en el olvido, principalmente porque ya no se fabricaron más ni tampoco hay más papel para ellas.

Hace relativamente poco, la firma Fujifilm ha “relanzado” este tipo de fotografía. Hay toda una serie de cámaras de esta marca para este fin. Como detalle, cuando las conocí me pregunté por qué el tamaño de la foto era tan pequeño. Pero luego vi la 210 y actualmente la 300 y el problema del tamaño lo han solucionado. Ahora es una foto de tamaño decente.

Una cámara instantánea, y nunca mejor dicho

Con la Instax 300 de Fujifilm no hay nada que hacer más que apretar un botón. Las posibilidades de configuración son inexistentes. Eso para bien de todos los que no sepan nada de fotografía, y para mal de todos los que quieran hacer experimentos con ella. No podrás cambiar ni el ISO, ni el tiempo de exposición, ni la apertura. No podrás enfocar tú. Ni siquiera podrás apagar el flash, que siempre sale. Le podrás decir a la cámara que haga la foto más o menos luminosa. Y ya está. No le pidas más.

La calidad fotográfica

Tiene un toque vintage, pero no es lo “vintage” que uno ve en las Polaroids. Le hace falta menos contraste (a mi gusto) y otros colores para que se acerque un poco más a aquéllas maravillosas fotos. Pero en condiciones de luz buena (a la luz del día, obviamente) las fotos son decentes.

Pero… ¿qué más da?

Al final, la Instax es un juguete y muy divertido. Yo me la llevo a cada sesión y me guardo una foto instantánea de la misma, para el recuerdo. Y si vas a cualquier sitio, serás el alma de la fiesta con el cacharro. Las nuevas generaciones (digamos 30 años o menos) alucinan en colores cuando ven salir la foto. Todo aquél con más años, cogerá la fotito, la “aireará” y la guardará en un bolsillo o se la pondrá bajo el brazo para que el proceso de aparición de la imagen sea lo mejor posible, pensando que se debe hacer a la sombra u oscuridad, como se hacía con las Polaroids (es absolutamente innecesario hacer esto con la película Instax). Además, tiene un punto positivo. Tanto las cámaras actuales como los móviles han “facilitado” lo que yo llamo el click tonto. Esto significa, hacerle fotos de cualquier manera y por cualquier motivo a lo que fuese. Con la Instax esto no pasa… porque cada copia sale dinero! Entonces, ahí te lo piensas. No sacas fotos “porque sí”, sino porque es la foto importante en realidad y te piensas la foto un poco más. Un ejercicio que le hace falta a las nuevas generaciones.

La Instax 300 es perfecta para bodas y eventos. La foto que acompaña este artículo es un ejemplo de ello. Hace unos días estuve fotografiando un evento importante en Magento y una de las peticiones para hacer el festejo más divertido fue el de tener fotos instantáneas.

En resumen: un juguete barato y divertido.

By | 2016-11-16T16:22:37+00:00 noviembre 9th, 2015|Categories: El Blog|0 Comments

Leave A Comment